Marx regresa

La libre competencia, madre de los monopolios

06 Oct 2012 | Retomaremos en esta entrega dos de las consecuencias de la competencia capitalista: la concentración y la centralización del capital. Veremos cómo determinaron el surgimiento del imperialismo, época histórica que aun vivimos.   |   comentários

De la libre competencia a los monopolios

A lo largo de la historia del desarrollo del capitalismo, con el desarrollo de las fuerzas productivas -trabajo humano, maquinaria, materias primas, infraestructura industrial- se dio el proceso de concentración y centralización del capital.
Es necesario diferenciar estas dos fases del proceso. La concentración tiene lugar cuando capitales individuales aumentan su composición orgánica (es decir, la proporción de capital constante sobre capital variable), a fin de aumentar la plusvalía relativa. Puede suceder que en un mismo periodo histórico coexistan centros de concentración de capital en determinada rama de la industria al tiempo que en otras ramas haya una fase de crecimiento o de desarrollo rápido, como sucedió tras la Segunda Guerra Mundial en el siglo XX con la industria del caucho, mientras que la industria de componentes electrónicos estaba en sus inicios. Esto es una expresión del desarrollo desigual en el terreno económico.
Por su parte, la centralización del capital es la expresión más violenta de la competencia que absorbe capitales y reagrupa unidades de producción. Elimina a los capitalistas más débiles. Coloca bajo un mismo control empresas productoras de distintos bienes y servicios.
La combinación de ambas fases dio origen a los monopolios. En palabras de Lenin: “La competencia se convierte en monopolio. De aquí resulta un gigantesco progreso de la socialización de la producción. Se efectúa también, en particular, la socialización del proceso de inventos y perfeccionamientos técnicos”.1

El imperialismo, etapa superior del capitalismo

En 1914 estalló la Primera Guerra Mundial. Costó, por lo menos, la vida de más de 12 millones de personas2. Este conflicto bélico marca, según Lenin, el inicio de la decadencia del capitalismo, ya que lo consideró una guerra por el reparto de los mercados. ¿Cómo se llegó a esa carnicería? Pues con el desarrollo anárquico del capitalismo en la época previa, se dio un gran desarrollo de las fuerzas productivas.

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Esto llevó a que se exacerbaran las contradicciones, en particular el freno que imponen las fronteras nacionales para la libre circulación de mercancías, ya que creció tanto la producción, que es imposible que la misma sea absorbida sólo por el mercado nacional. Asimismo, se produjo una división del trabajo internacional, que en forma simplificada podemos expresar como países productores de materias primas y países industrializados. Las grandes potencias de la época ya se habían repartido los territorios coloniales y algunas quedaron sin colonias para explotar. Así es que a partir de la guerra, los marxistas revolucionarios sostenemos que el capitalismo como modo de producción se tornó en absolutamente reaccionario. Y Lenin, en polémica con otros marxistas de la época, definió esta etapa del capitalismo como “imperialismo”. Según este gran dirigente revolucionario, las características fundamentales del imperialismo son:

“1) la concentración de la producción y del capital llegada hasta un grado tan elevado de desarrollo que ha creado los monopolios, que desempeñan un papel decisivo en la vida económica; 2) la fusión del capital bancario con el industrial y la creación, sobre la base de este “capital financiero”, de la oligarquía financiera; 3) la exportación de capital, a diferencia de la exportación de mercancías, adquiere una importancia particular; 4) la formación de asociaciones internacionales monopolistas de capitalistas, las cuales se reparten el mundo, y 5) la terminación del reparto territorial del mundo entre las potencias capitalistas más importantes.”3
Hoy consideramos que en lo fundamental, esta definición explica las características del modo de producción imperante. Como ejemplo, basta un botón. El hombre más rico del mundo, según la revista Fortune, es Carlos Slim, que hasta 2012 cuenta con una fortuna de 69,000 mdd., con inversiones en distintos países del mundo, oriundo de México, que logró posicionarse como país competitivo gracias a aplastar los salarios obreros.

1 V.I.Lenin: El imperialismo, fase superior del capitalismo.
2 En el marco de las terribles penurias de la guerra, los obreros y campesinos de Rusia derrocaron al zarismo y tomaron el poder bajo la dirección del Partido Bolchevique.
3 V.I.Lenin: op. cit.









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