Historia de las revoluciones

De la era de la revolución burguesa a la era de la revolución proletaria

31 Jan 2007 | Nuestra página de formación marxista estará dedicada en los próximos números a un ciclo sobre las revoluciones del siglo XX. Iniciamos el ciclo con una síntesis de lo que fue la transición entre la revolución burguesa y la revolución proletaria, inaugurada primero en su ensayo general de 1905 y luego en su concreción triunfante en 1917.   |   comentários

La era de la revolución burguesa

Las leyes generales del desarrollo capitalista y sus grandes contradicciones fueron definidas por Carlos Marx. En su época Marx determinaba “que la burguesía había jugado un papel en la historia altamente revolucionario”(1) La clase burguesa en ascenso rompió las cadenas de la dominación feudal y puso en pie la sociedad burguesa moderna: impuso la libertad de comercio, revolucionó la industria, proclamó la libre competencia ante los privilegios gremiales, combatió la superstición y la metafísica con el racionalismo pragmático mediado por la ganancia y desalojó a las antiguas clases dominantes: la aristocracia, la monarquía absoluta y el señor feudal.
En Francia por ejemplo en la gran Revolución de 1789, comandada en su primer periodo por el ala jacobina radical (2), bajo los métodos plebeyos del terror(3) la burguesía (encabezando al resto de las masas rurales y urbanas) ajustó cuentas con las viejas fuerzas de la sociedad, combatiendo lo reaccionario y lo atrasado. Por más que esta nueva sociedad nace llena de tensiones y contradicciones, la misma necesitó ser traída al mundo, como dijo el mismo Marx, por la abnegación, el terror, y la batalla entre los pueblos(4).Una nueva formación social como la capitalista necesito de una clase con características altamente revolucionarias para enfrentar al antiguo régimen. Esta clase en ascenso en la era de la revolución burguesa desarrolló las fuerzas productivas más que todas las generaciones previas juntas. Desde la maquina de vapor, hasta la tecnificación mas alta para el mayor rendimiento del trabajo asalariado, así como el desarrollo de las comunicaciones para la colocación mas rápida de las mercancías producidas, por ejemplo las vías férreas.

De la revolución a la contrarrevolución

Sin embargo, como dijo Marx la tradición de las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos. De la mano de la revolución burguesa y el ascenso del capitalismo, surge su antagónico necesario. La clase burguesa y sus representantes políticos pasaron de ser un agente revolucionario, para transformarse en su contrario, un lastre al progreso, completamente contrarrevolucionario. Fue en la Revolución alemana de 1848 donde la burguesía a decir de Marx estaba: “inclinada desde el primer instante a traicionar al pueblo y a pactar con los representantes coronados de la vieja sociedad, pues ella misma pertenecía ya a la vieja sociedad;…, colocada en el timón de la revolución no por que siguiese al pueblo sino por que el pueblo empujaba ante si”(5). Según Leon Trotsky: “la burguesía alemana corrompida por su traición y atormentada por sus fracasos, en vez de hacer la revolución se separaba de ella”(6)
La burguesía y sus representantes apoyados en las fuerzas del viejo orden traicionaron la revolución . Y es que mientras la burguesía se hacía más temerosa, una nueva clase comenzaba a expresarse con gran preponderancia en el campo de la revolución: la clase obrera. Así fue en 1848 y así sería en La Comuna de París, en 1871, donde se dio el primer ensayo de estado obrero. Pero este gigante aparecería en su forma mas madura, cuando el mundo estaba listo para una nueva revolución.

La era de la revolución proletaria

El desarrollo del capitalismo a principios del siglo XX, abrió una nueva fase histórica. Una fase definida por Lenin, en la que el desarrollo internacional de las fuerzas productivas fue llevado hasta sus últimas consecuencias, de tal suerte que las principales potencias, intentarían por todas las vías acceder a nuevos mercados, no ya por la ocupación de mercados nuevos sino por la abierta competencia entre las naciones. De ahí que Lenin definiría que comienza una época de crisis, guerras y revoluciones y se abre una etapa donde el capitalismo es “reacción en toda la línea”. La guerra imperialista, sería la vía para repartirse los mercados. Los proletariados de las principales metrópolis serían llevados como carne de cañón a pelear por los intereses de sus explotadores. La extensión de las relaciones capitalistas implicó que en los países atrasados (de escaso desarrollo capitalista, como América Latina), las burguesías nacionales surgieran como socios menores y fuertemente dependientes del capital imperialista. De ahí su carácter reaccionario, ya que, por esta subordinación eran incapaces de jugar algún rol progresivo y resolver las tareas postergadas (como la revolución agraria).
Pero el capitalismo en su desarrollo, engendra a su sepulturero, el proletariado, una clase internacional. Se plantea entonces la posibilidad de la revolución proletaria como única forma de resolver las demandas de las grandes mayorías en los países atrasados.
Fue la clase obrera en vísperas de 1905 en la Rusia atrasada quien rescató y superó el honor revolucionario de la burguesía(7). Solo fue el proletariado organizado en soviets (consejos de diputados obreros) que por medio de la democracia mas elevada en toda la historia (democracia obrera directa para elegir a sus representantes y de revocabilidad) combatió la autocracia y el zarismo. Fue el soviet, un verdadero órgano de autodeterminación de masas obreras, el instrumento más efectivo para la paralización organizada del viejo estado.
1905 representa el ensayo general de la revolución proletaria, esta experiencia revolucionaria de inicios del siglo XX mostró que la clase obrera estaba lista para aparecer en el escenario de la revolución como motor y dirección. Si las tareas inmediatas de la revolución en 1905 fueran, por su condición de país atrasado, esencialmente democrático burguesas (reforma agraria radical, emancipación y unificación nacional, autodeterminación de las nacionalidades oprimidas) la burguesía rusa demostró su incapacidad para resolver las que en años previos eran sus tareas históricas.

Puesto que su grado de subordinación a las viejas esferas de la sociedad autocrática zarista y el capital imperialista le impedía por instinto de conservación enfrentar a sus nuevos socios.
En 1905 los obreros rusos van a comenzar con un movimiento huelguístico de carácter nacional que aglutinó a los tipógrafos, obreros textiles, ferrocarrileros, metalúrgicos, incorporando a nueve de las principales ciudades rusas. La huelga no se da sólo por reivindicaciones económicas si no que tiene un carácter claramente político al plantearse la caída de la autocracia, la amnistía para los luchadores presos y la convocatoria a una Asamblea Constituyente.
La huelga general de diciembre permitió mostrar como el proletariado puede desarticular y resolver esas demandas democráticas hasta el final. Al calor de la huelga general va a surgir el primer soviet de la historia, cuyas carácterísticas planteamos arriba. El mismo se transformará en el centro dirigente de la actividad huelguística y van a surgir organismos similares en otras ciudades. El movimiento va creciendo y en un primer momento el Zar debe negociar. Sin embargo, la principal debilidad del movimiento es que no logra el apoyo de las masas oprimidas del campo y falta una dirección política que prepare el golpe final contra la autocracia, así que la revolución es violentamente reprimida.
En 1905 la burguesía demostró el rol que jugaría en adelante: se aparto de forma cobarde del escenario revolucionario por el nuevo impulso de los heroicos trabajadores rusos.

A pesar de esta enorme demostración de fuerza del proletariado y de la cobardía de la burguesía, había un sector de los marxistas rusos que aun opinaba que la revolución Rusa sería comandada por el ala burguesa nativa. El menchevismo, en contra de la experiencia pensaba que la misma era capaz de dirigir a las masas campesinas y obreras y resolver sus demandas históricas.
Fue el bolchevismo quien al observar el laboratorio de la revolución rusa previeron que la próxima revolución sería comandada y dirigida por el proletariado, en alianza con el campesinado pobre, luchando contra la autocracia y el zarismo.
El partido revolucionario fundado por Lenin se preparo desde 1905 y hasta la toma del poder en octubre de 1917, para dirigir a la clase obrera rusa, retomando sus tradiciones y fundiéndose con los elementos más avanzados y combativos de la clase que defendían.
Mientras Lenin sostenía que la próxima revolución sería burguesa, Trotsky planteaba ya desde entonces que la revolución, iniciando por sus tareas democráticas, avanzaría a expropiar a la burguesía y a constituir un estado obrero; esta diferencia se saldó en abril de 1917, cuando Lenin adoptó en los hechos la perspectiva de Trotski, y éste ingresó, poco después, al partido bolchevique.
Pasaron 12 años hasta que la clase obrera que hizo estremecer a Rusia en 1905 volviera a asomar la cabeza, esta vez con nuevos bríos, mas experiencia y con una dirección revolucionaria al frente.
En febrero de 1917, un nuevo despertar revolucionario de las masas rusas tiró el viejo régimen zarista, tras lo cual asumió el poder un gobierno provisional burgués, mientras resurgían los soviets por toda Rusia. Probado ya que el gobierno provisional burgués y los ministros capitalistas no abolirían la opresión que se cernía contra las masas campesinas, el bolchevismo comenzó a crecer en su influencia. La consigna de “todo el poder a los soviets” reagrupo bajo el estandarte del partido bolchevique a la mayoría de los consejos más importantes, e impulsó la lucha para que la clase obrera actuase como el caudillo de toda la nación oprimida. De febrero a octubre la revolución se transformó de democrático burguesa a socialista, es decir permanente, abriendo, a partir de la toma del poder, una nueva etapa de carácter histórico, donde las condiciones estarán maduras para la instauración del socialismo a escala internacional.

Notas
1) Carlos Marx, Manifiesto Comunista, Obras I, Editorial Progreso, 1976, p.112.
2) Carlos Marx La burguesía y la contrarrevolución en Obras escogidas, Progreso,1976, p. 142.
3) Idem. P.142.
4) Carlos Marx El dieciocho brumario en Obras escogidas, Progreso, 1976 p.406.,
5) Idem p.,144.
6) L. Trotsky, Resultados y perspectivas, Editorial Ruedo Ibérico, 1971, p. 146
7) Idem, p.146.

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